Brasil eliminada del Mundial y la tentación de los burlistas

La «desgracia ajena» se festeja a cielo abierto cuando un equipo gigante como Brasil queda afuera del Mundial. En *redes sociales* y en los chats, memes sobre Brasil y chistes viajan de grupo en grupo, y todo eso deja picando una pregunta: ¿de verdad hace feliz ver cómo se cae el otro? Esta manera de reaccionar, sobre todo entre países tan conectados y tan competitivos como Argentina y Brasil, muestra poca sensibilidad y mucho ego herido. El fútbol es un espejo bastante directo de la cultura, y por eso la opinión es clara: antes de disfrutar el dolor ajeno en público, vale la pena frenar un segundo, revisar qué nos pasa por dentro y elegir una forma de vivir la pasión que nos eleve como sociedad y no que nos empuje más abajo.

Brasil eliminada del Mundial y la cultura de los memes y las redes sociales

Cada vez que Brasil queda afuera del Mundial, siento que las redes sociales se prenden fuego de creatividad y catarsis futbolera. WhatsApp, Instagram y todas las demás se llenan en segundos de humor, chicanas y festejos digitales. En mi experiencia, lo que más veo que circula y hace ruido es lo siguiente:

  • Memes visuales que exageran y se ríen de la eliminación
  • Canciones improvisadas y burlonas, muy en la línea de lo que pasó en 2014
  • Mensajes virales que saltan de grupo en grupo entre amigos
  • Historias y videos en Instagram cargados de humor sobre la derrota

Hoy, cualquier persona con un celular en la mano puede sumar su chiste y hacer que estas burlas se expandan al instante y lleguen a miles de personas.

Brasil eliminada del Mundial y el exitismo que envenena nuestra sociedad

El exitismo, para mí, se ve claro en esa idea instalada de que solo vale salir campeón, y que todo lo que no llega a ese punto queda marcado como *fracaso*. «No vale nada más que salir campeón.» Esa frase la escucho repetida en cada club, liga y categoría, y siento que baja directo a la cabeza de chicos y jóvenes, cargándolos con una presión que no suma y que los aleja del disfrute del juego. Según El Universal, Brasil lleva 24 años sin levantar la Copa del Mundo, y el mensaje tras la eliminación acumuló 12,300 ‘me gusta’ y 9,500 respuestas, un buen termómetro de toda la frustración, la bronca y la exigencia desmedida que, en mi lectura, muestra hasta dónde llega este fenómeno del exitismo mal entendido.

Brasil eliminada del Mundial y el desafío de educar a los más chicos en el deporte y el respeto

Para mí es central educar a los más chicos sobre el sentido profundo del deporte. El fútbol, como cualquier disciplina, es una chance increíble para transmitir valores como el respeto, la empatía y la humildad en la victoria y en la derrota. Lo que decimos y cómo actuamos los adultos termina marcando la forma en que los jóvenes se relacionan con el juego y con los demás. Celebrar está buenísimo, yo también lo disfruto, pero nunca debería ser a costa de rebajar al que pierde. Siento que necesitamos repetir una y otra vez que el fútbol es un juego, una pasión hermosa, pero nunca una excusa para lastimar al otro ni desde la tribuna, ni desde la pantalla, ni desde la mesa familiar.

En mi mirada, el efecto del fútbol en la sociedad es enorme y va mucho más allá de lo que pasa en la cancha. Hoy las redes sociales amplifican todo: la alegría, la burla, el exitismo y también el odio, y eso deja a los más chicos súper expuestos a mensajes y modelos que no suman nada. Desde casa, desde la familia y desde los clubes, podemos decidir ser ejemplo de respeto, pasión sana y responsabilidad, para que el deporte sume, en lugar de ensuciar, nuestra cultura. Yo elijo apostar por una educación deportiva que apunte a formar mejores personas, más empáticas y solidarias, y que empuje una sociedad más justa, más humana y con vínculos mucho más sanos.

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