En 10 años de laburo, 3 compañeros míos se suicidaron. Ninguna la vi venir.
Misma empresa. Razones distintas. O razones que capaz nunca vamos a saber. Eran personas que veías todos los días, que se reían en las reuniones, que te contestaban «bien, todo bien» cuando preguntabas, pero que tenían mucha presión.
Después terminé entendiendo que estaban pasando malos momentos, y nadie lo vio. O capaz lo vimos de costado y no supimos cómo entrar. No supimos preguntar o a quién acudir.
Me pregunté mucho tiempo si hubiera podido hacer algo mejor, algo más, porque yo también compré esa idea de que la depresión «se ve». Que se nota. Que en algún momento alguien te tira una señal clara. Spoiler: no siempre es así.
Liderás personas, no solo KPIs
Si liderás personas, además de métricas, tenés gente. Tenés historias, problemas en la casa, ansiedad, duelos, días que se hacen larguísimos. Y a veces hay alguien que se está rompiendo por problemas afuera o adentro del laburo.
Según la Organización Mundial de la Salud, los entornos laborales deficientes —con cargas de trabajo excesivas, control insuficiente y discriminación— representan un riesgo directo para la salud mental. Y en tech, donde la presión por shipear rápido es constante, esto se vuelve crítico.
El problema es que compramos el mito de que «si alguien está mal, se nota». Y no, muchas veces no se nota. La gente sonríe, cumple, responde «todo bien» en el Slack, y por dentro está cayendo en picada.
Lo que cambié después de enterrarme tres veces
Hace un par de años empecé a hacer cosas distinto en los equipos que lidero. No porque tengo la receta (no la tengo), sino porque tres veces me quedé sin entender qué estaba pasando, y no me gustaría vivir una cuarta.
Acá van algunas cosas que intento aplicar:
- Los 1:1 no quedan en «cómo va el proyecto»: Que sean un lugar donde alguien pueda decir «la estoy pasando mal» sin pensar que eso después le va a pasar factura. Preguntar «¿cómo estás?» y quedarte a escuchar la respuesta de verdad, no en automático.
- Normalizar que disfrutar lo que hacés sea lo mínimo: El trabajo no es tu vida. Si alguien necesita frenar, tomarse unos días, o hablar con alguien, que lo haga sin culpa.
- Rodearme de líderes que entienden esto: Gente como Camila Acosta, Martín Gabriel Jozami Nassif, o Diego Noriega, que más allá de ir siempre a 1500km/h, siempre están ahí para preguntar de fondo cómo estás.
- Hacer cosas fuera del escritorio: Ayer salimos a correr con parte del equipo de tech: Bruno Pascaretta, Ivan Botoshansky, Alan Botoshansky y Luciano Trujillo. En zapatillas, cortos, transpirando, hablando, conociéndonos más y divirtiéndonos mucho. Al menos a mí esas cosas me suman.
No tengo un framework mágico. No soy psicólogo. Pero aprendí que hacer ejercicio, hablar sin filtro, y construir espacios seguros no son nice-to-have. Son necesarios.
Pedir ayuda es una decisión valiente, punto
A todos nos cuesta pedir ayuda. Hay un estigma cultural enorme alrededor de la salud mental, especialmente en entornos corporativos donde «mostrarse vulnerable» se percibe como debilidad.
«Los gerentes y supervisores pueden desempeñar un papel importante en la reducción y prevención del estrés relacionado con el trabajo.» — CDC
Eso significa que como líderes, tenemos que ser los primeros en romper esa barrera. Si vos no hablás de esto, si no abrís el espacio, nadie más lo va a hacer.
Y no se trata solo de «ofrecer beneficios» o mandar un mail corporativo sobre bienestar. Se trata de estar presente. De preguntar. De notar cuando alguien está más callado que de costumbre, o cuando deja de participar en reuniones.
En SquadS Ventures, aprendimos que la cultura no es lo que escribís en la pared, sino cómo actuás cuando las cosas se ponen difíciles. Y eso incluye cómo cuidás a tu gente cuando están pasándola mal.
¿Qué podés hacer hoy?
Si liderás equipos, acá van algunas acciones concretas que podés implementar ahora:
- Transformá tus 1:1: Agregá una pregunta simple al inicio: «¿Cómo estás realmente?» Y esperá la respuesta. No te apures a pasar al tema laboral.
- Capacitate en salud mental: No hace falta ser psicólogo, pero sí entender señales de alerta y saber dónde derivar si alguien necesita ayuda profesional.
- Creá momentos informales: Salir a caminar, hacer ejercicio juntos, tomar un café fuera de la oficina. Estas cosas generan confianza y abren conversaciones que en Zoom no pasan.
- Normalizá hablar de salud mental: Compartí tus propias experiencias (sin pasarte de límites), mostrá que es normal no estar bien todo el tiempo.
- Ofrecé recursos claros: Que tu equipo sepa a dónde acudir si necesita ayuda. No alcanza con tener un programa de asistencia, la gente tiene que saber que existe y cómo usarlo sin miedo.
Si estás en Argentina:
Centro de Asistencia al Suicida: 135 (CABA/GBA) o (011) 5275-1135 / 0800-345-1435 (todo el país).
Fuera de Argentina:
findahelpline.com (líneas de ayuda en más de 175 países).
Tres veces perdí compañeros sin saber qué estaba pasando. Tres veces me quedé con preguntas sin respuesta. Y aunque no tengo todas las soluciones, sé que hay cosas que puedo hacer diferente.
¿Cuándo fue la última vez que preguntaste «cómo estás» y te quedaste a escuchar la respuesta?
Si liderás equipos, tu trabajo no es solo hacer que las cosas funcionen. Es hacer que tu gente esté bien mientras las hacen funcionar. Y si alguien en tu equipo está pasándola mal, que sepa que puede decirlo sin que le pase factura después.
Porque al final del día, los KPIs se recuperan. Las personas, no.


























