No tener del todo definido el propósito de vida a los 25 años, para mí, es algo mucho más habitual de lo que se suele admitir. Sentir dudas sobre el sentido de la vida o preguntarse cómo encontrar mi propósito entra dentro de un proceso normal de autodescubrimiento, que cada persona atraviesa a su propio ritmo. No hay una edad exacta en la que eso se “tenga que” resolver, y en mi experiencia muchos jóvenes en software engineering o en cualquier otro campo se hacen estas mismas preguntas personales, y todo ese movimiento interno me parece totalmente válido.
Propósito en la vida cuando no sabías qué querías de niño
No tener claro el propósito de vida en la infancia nunca fue un problema para mí; de hecho, siento que jugó a mi favor. Esa confianza interna, un poco exagerada por momentos, fue el motor que me llevó a meterme en caminos distintos sin tanto miedo al error. Para que se entienda mejor, acá van algunas cosas que yo mismo notaba en ese proceso:
- Confiaba en que, si le ponía esfuerzo y dedicación, los resultados iban a llegar tarde o temprano.
- No necesitaba que alguien de afuera me aplaudiera para sentir ganas de seguir avanzando.
- El hecho de no tener un sentido de la vida rígido me hacía mucho más flexible frente a cada oportunidad nueva que aparecía.
- Esa seguridad silenciosa fue la base para animarme a probar cosas distintas y crecer más allá de lo que cualquiera esperaba de mí.
Propósito en la vida desde que a los 15 entraste en software engineering
Para mí, contar que empecé a programar a los 15 años no es un simple dato biográfico, es mostrar una pasión genuina que nació sola y que sigue presente hoy. Cada tarde, después del colegio, me sentaba a programar por puro interés personal, sin nadie que me lo pida, sin metas externas, solo por el disfrute de ver cómo esas líneas de código tomaban forma frente a la pantalla. Para ordenar ese recorrido desde el primer descubrimiento hasta llegar a la universidad, me gusta resumirlo en estos pasos:
- Descubrí la programación y sentí al instante que ese era mi lugar.
- Fui combinando el colegio con largas horas de práctica diaria frente a la computadora.
- Decidí darle un marco formal a ese interés y estudié software engineering en la universidad.
- Me gradué, consolidé amistades muy valiosas y desarrollé habilidades que hoy uso todos los días.
Propósito en la vida cuando te gusta el código y también la gente
Encontrar mi propósito de vida empezó a tomar forma cuando entendí que disfrutar del software y querer acompañar a personas pueden ir de la mano. La etiqueta de ingeniero de software a veces se siente chica cuando también me mueve el desarrollo personal y el estar al lado de otros en su crecimiento.
Antes de listar qué hago hoy, me gusta separar estos dos mundos que conviven en mi día a día:
- Código y tecnología: Diseñar soluciones, destrabar problemas complejos y seguir aprendiendo cosas nuevas todo el tiempo.
- Coaching y personas: Escuchar, acompañar, motivar y ayudar a otros a atravesar bloqueos tanto en lo profesional como en lo personal.
Hoy mezclo las dos cosas, y ver a alguien avanzar después de una sesión de coaching me genera una alegría distinta a la de entregar software. Sentir que puedo tocar positivamente la vida de alguien ya es, para mí, un propósito en sí mismo.
Propósito en la vida al mezclar software, coaching y hacer good new things según Paul Graham
No creo que el propósito tenga que quedar atado a un cargo puntual o a una meta inamovible. La idea de Paul Graham va por otro lado y a mí me hace mucho sentido: “cuida de las personas y hacé cosas buenas y nuevas”. Para mí, usar mis habilidades para ayudar a otros y disfrutar el camino termina siendo el centro de todo.
En Greenleaf Coach cuentan la historia de una ingeniera de software que encontró más sentido cuando empezó a acompañar y guiar a otros desde el coaching. Me quedo con esta idea: gozar lo que hacés y aportar valor real ya es un propósito más que suficiente.
Conclusión: Encontrar el sentido de la vida no pide un plan rígido ni una hoja de ruta perfecta. Al reconocer tu propia mezcla de habilidades, buscar formas de sumar de manera positiva y sentir realización profesional, tenés la chance de armar un camino propio de autodescubrimiento y crecimiento personal. Disfrutá el trabajo, ayudá a las demás personas y animate a probar cosas nuevas en cada etapa de tu viaje.


























