La confesión incómoda: No estoy obsesionado con el problema
Dicen que para triunfar como founder tenés que estar obsesionado con el problema que resolvés. Que sin esa pasión brutal, tu startup está condenada. Pero acá va mi confesión: hace unas semanas tomé el control de EventROI como CEO, y no siento esa obsesión que todos juran que necesito.
La decisión con Diego Noriega venía gestándose hace tiempo. El equipo de producto ya está sólido, y tenía todo el sentido que yo me metiera de lleno en el negocio. Y los números no mienten:
- 1–2 clientes nuevos por mes.
- Fees entre 1 y 2K.
- Ambana armando comunidad con webinars.
- Quales sentando CEOs de scaleups y enterprise.
- Teramot llenando salas de software factories.
- Prower con un mega-evento en octubre.
El equipo la rompe: José Luis Koller disfruta construyendo (aunque no haga Document Designs), Demian Bock con un sentido de urgencia ridículamente bueno, y Lastenia Noriega pinta para ser la próxima bomba emprendedora de SquadS Ventures.
Entonces, ¿cuál es el problema? Que cuando me pregunto si estoy obsesionado con el «pain» que resolvemos… la respuesta sincera es no.
Lo que realmente disfruto es el quilombo de crecer, el equipo, el proceso. No me desvelo por el «pain». Y en las noches largas, o después de una trompada, la pregunta vuelve: ¿me va a pasar factura no ser el fanático número uno del problema?
Obsesión vs. Disciplina: El debate silencioso de todo CEO
Este dilema no es solo mío. Es la tensión entre dos filosofías de liderazgo que rara vez se discuten abiertamente:
| Filosofía de la Obsesión | Filosofía de la Disciplina |
|---|---|
| El fundador vive y respira el problema | El fundador construye sistemas que resuelven el problema |
| Motivación por pasión personal | Motivación por resultados y crecimiento |
| Conocimiento profundo por experiencia | Conocimiento construido con método |
| Resiliencia emocional ante fracasos | Resiliencia sistemática y distribuida en el equipo |
Mark Cuban, contra toda la narrativa emprendedora dominante, sostiene que la pasión está sobrevalorada. Según él, «seguí tu pasión» es uno de los peores consejos que podés recibir. Lo que realmente importa es dónde ponés tu tiempo, esfuerzo y compromiso.
Y esto tiene sentido. La pasión es volátil, cambia. La disciplina es constante. La pasión depende del humor, la disciplina no.
Mi experiencia al frente de EventROI me está enseñando que hay otro camino: uno donde el liderazgo efectivo se construye sobre tres pilares que son mucho más sostenibles que la obsesión:
- Disciplina inquebrantable: mostrar consistencia cuando la motivación sube y baja
- Equipo complementario: rodearme de gente que sí tiene esa pasión por aspectos específicos
- Compromiso con el crecimiento: mantener el foco en las métricas que mueven la aguja
¿Y si la obsesión fuera solo un mito del Silicon Valley?
La narrativa del fundador obsesionado tiene su origen en las historias míticas de Silicon Valley. Steve Jobs y su obsesión con el diseño. Elon Musk durmiendo en la fábrica. Historias que inspiran, pero que también distorsionan la realidad cotidiana del emprendimiento.
La verdad menos glamorosa es que muchos CEOs exitosos no están obsesionados con el problema que resuelven, sino con hacer crecer una organización que lo resuelva bien. Es una distinción sutil pero crucial.
En mi caso, lo que me mueve no es una pasión desbordante por la analítica de eventos (que es lo que hace EventROI), sino:
- Ver al equipo evolucionar y fortalecerse
- El desafío intelectual de escalar un negocio
- La satisfacción de construir algo que funciona y genera valor
Y resulta que eso es suficiente. Los clientes siguen llegando, el producto sigue mejorando, y el negocio avanza. Quizás la pasión brutal es solo uno de los muchos caminos posibles, no el único.
El camino que estoy recorriendo es el del medio: disciplina, equipo y compromiso me sostienen mucho más que el «fuego sagrado». Y hasta ahora, está funcionando.
¿Y vos qué pensás? ¿Hace falta estar enamorado del problema para liderar en serio? ¿O alcanza con la cabeza y la perseverancia, aunque el corazón no esté a mil todo el tiempo? Me encantaría escuchar tu experiencia.


























