Cerramos un panel de tech debatiendo si la IA es más peligrosa que la bomba atómica. Panel tranqui, pensé. Arrancamos hablando de agentes, de construir desde Argentina, de lo copado que está shippear con IA. Todo muy lindo. Hasta que alguien de Colombia tiró el Dead Internet Theory. Y ahí se pudrió todo.
Porque resulta que no estábamos hablando de ciencia ficción. Estábamos hablando del presente.
Bots Hablando con Bots: El Internet Ya Está Muerto
Nico Shuga resaltó algo que todos sabemos pero preferimos ignorar: ya está pasando. Entrás a cualquier tweet de cuenta grande. Los primeros 20 comentarios son bots. Bots hablando con bots. Conversaciones que no van a ningún lado.
Y si hoy es Twitter, mañana van a ser los procesos de tu empresa, LinkedIn, blogs… Los agentes vienen por todo lo que puedan. Agentes hablando con agentes. Auditados por agentes. Supervisados por… ¿quién?
La teoría del Internet muerto sugiere que ya el 50% de las publicaciones en redes sociales son generadas por bots automáticos. No es futuro distópico. Es el presente con el que lidiamos todos los días.
Para los que lideramos equipos de marketing y growth, esto no es un tema filosófico. Es operacional. ¿Cómo diferenciás engagement real de bots? ¿Cómo medís el verdadero alcance cuando la mitad de tu audiencia puede ser sintética?
La Comparación que Congeló la Sala
Un poco más tarde, Diego Fernández Slezak tiró una que congeló la sala. Citó a Miguel Benasayag, psicoanalista argentino laburando en Francia, con 30 años investigando IA desde la neurociencia. El tipo dice que la IA es más grande que la bomba atómica.
Silencio…
Porque la bomba tuvo Hiroshima. Un momento donde el mundo dijo: «cortemos acá». La IA no va a tener ese momento. No hay un punto de inflexión visible. No hay una ciudad destruida que nos haga frenar. La IA avanza de a poco, en cada herramienta, en cada proceso, hasta que un día te das cuenta de que ya no podés volver atrás.
Yo en particular estoy en esa línea. Y igual soy optimista.
Como dijo Freddy Vega: si creamos el botón de autodestrucción y no lo tocamos en 70 años, con esto va a pasar lo mismo.
Mi Contradicción Total: Optimismo y Dependencia
Hace un año no podía tocar código. Hoy shippeo features. Y ya no me sale imaginar un mundo sin lo que armé con IA. Eso me encanta. Y eso me asusta.
Creo que no hay vuelta de hoja y que el mundo va a ser otro en muy poco tiempo. Que mi optimismo sea dependencia camuflada de entusiasmo… eso es otro tema.
En SquadS Ventures, trabajamos con startups que están navegando exactamente esta contradicción. Founders que entienden que la IA les permite construir más rápido, llegar más lejos, competir con equipos diez veces más grandes. Pero que también ven los riesgos de una dependencia que crece sin freno.
«La IA no va a tener su momento Hiroshima. Avanza de a poco, hasta que ya es tarde para frenar.»
Las empresas que están ganando no son las que ignoran los riesgos ni las que se paralizan por miedo. Son las que construyen con los ojos abiertos. Que usan IA para acelerar, pero mantienen el control humano en las decisiones críticas. Que automatizan lo repetitivo, pero protegen lo estratégico.
Tres reflexiones del panel que no me salen de la cabeza:
- La autenticidad va a ser el nuevo oro. Si todo puede ser generado, lo humano, lo genuino, lo imperfecto va a valer más que nunca.
- Los procesos empresariales van a cambiar radicalmente. No en 10 años. En los próximos 2 o 3. Las empresas que no se adapten van a quedar afuera.
- La supervisión humana es clave. Automatizar está buenísimo, pero alguien tiene que mirar qué carajo están haciendo los agentes.
El panel lo hicieron explotar Diego Fernández Slezak (director de lab de IA, fundador de Entelay), María de los Ángeles Bernárdez (cofundadora de El 0 km, dos personas, 780 ventas, IA a pleno), Ariel Mathov (fundador de Zero to One, lo armó con Cursor sin ser dev), y Nico Shuga (uno de los PM más pragmáticos que conozco, de Remote, ex Atlas).
La pregunta que me quedó dando vueltas no es si la IA es más peligrosa que la bomba atómica. La pregunta es: ¿estamos construyendo los guardrails necesarios antes de que sea tarde? Porque a diferencia de la bomba, acá no va a haber un momento claro de «cortemos acá». Va a ser gradual. Y cuando nos demos cuenta, ya vamos a estar del otro lado.
¿Vos qué pensás? ¿Optimismo, precaución, o las dos cosas al mismo tiempo como yo?


























