Empresas que crecen rápido: La necesidad de personas que crezcan rápido

Las empresas que van a mil por hora necesitan gente que también vaya a mil por hora, así de simple. Me di cuenta que cuando el equipo crece y se desarrolla, el valor que aporta se multiplica. Es increíble ver cómo se forma un círculo virtuoso donde todos empujan para adelante. Cada persona tiene que ir sumando habilidades que vayan de la mano con lo que la empresa busca, y así todos crecemos juntos.

La expansión de SquadS de 0 a 5 startups me tiene super entusiasmado. No solo veo cómo la empresa se transforma día a día, también noto cómo el equipo evoluciona con cada paso que damos. El ambiente está a full, con una energía tremenda cada vez que arrancamos un proyecto nuevo. Lo más copado es ver cómo nos unimos más entre todos mientras atravesamos esta experiencia. Me encanta ser parte de algo que va creciendo y que nos hace crecer a todos.

Errores comunes de los junior founders en el crecimiento

La falta de autoconocimiento me golpeó fuerte cuando arranqué mi primera startup. Los fundadores nuevos, como yo en su momento, nos mandamos al frente sin ver nuestros propios límites. Tomamos decisiones medio pelo porque no tenemos ni idea de hasta dónde llegamos. Y cuando agarramos responsabilidades que nos quedan grandes, no solo la pifiamos nosotros – el equipo entero se va al tacho. Un líder que no se mira al espejo termina armando un quilombo bárbaro en la oficina.

Después de tropezar mil veces, aprendí que pedir ayuda te salva las papas. Los fundadores que recién empiezan tienen que ubicarse en la palmera: hay cosas que podés hacer y otras que no. El otro día charlaba con un pibe que la remaba en finanzas – le dije que se busque un mentor y fue lo mejor que hizo. No solo levantó el nivel de sus decisiones, sino que el equipo empezó a funcionar como un relojito. Cuando entendés lo que no sabés hacer, podés darle esas tareas a alguien que la tiene más clara y vos concentrarte en lo tuyo.

Autoconocimiento: La clave inesperada para el éxito

El autoconocimiento me cambió por completo la forma de hacer negocios. Cada vez que me siento a reflexionar sobre mis emociones, habilidades y puntos débiles, tomo decisiones mucho más acertadas. Me di cuenta que dedicar tiempo a entenderme mejor me ayudó a ver dónde puedo crecer y qué cosas hago bien. Así logré armar objetivos que realmente puedo cumplir. En este mundo de los negocios que cambia todo el tiempo, conocerme a mí mismo se volvió mi mejor aliado para adaptarme y crecer.

Cuando entendí mis fortalezas y debilidades, mi forma de liderar equipos cambió completamente. Ahora que sé bien qué puedo hacer y qué no, delego tareas de una manera mucho más natural. Esta claridad generó un ambiente donde todos trabajamos juntos y tomamos mejores decisiones. Me di cuenta que al conocerme mejor, puedo dar una mano más precisa a mi equipo. Así construimos un espacio donde todos crecemos y sumamos al éxito del proyecto.

Acompañar el crecimiento: Estar a la altura del desafío

Me genera una mezcla de adrenalina y nervios ver cómo puede generar sentimientos de vértigo acompañar el crecimiento de una empresa. Cada vez que veo al equipo expandirse y las startups avanzar, siento esa energía única en el cuerpo. Las mariposas en el estómago son la mejor señal de que estoy metido al 100% en esto. Es increíble cómo cada paso nos lleva a superarnos, mientras aprendemos y crecemos juntos.

El liderazgo es un camino de aprendizaje constante y es fundamental para el éxito del equipo y la empresa. Me toca prepararme todos los días para guiar al equipo en situaciones complejas. Dedico tiempo a potenciar mis habilidades de gestión de equipos y armar un ambiente donde todos puedan brillar. Me la paso estudiando y buscando formas de mejorar, porque sé que así puedo llevar al equipo hacia donde queremos ir.

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