Emprender por dentro: ¿Qué tenemos para decir nosotros?

Esa fue la pregunta que nos hicimos con mi compañero Francisco Halac, cuando nos invitaron para una clase de Negocios Digitales en nuestra Universidad.

La verdad que nuestro mayor miedo es sonar como si fuéramos expertos o como si tuviéramos la fórmula para lograr las cosas. Nada más lejano a la realidad y por eso es que no sabíamos qué decir.

Contexto del artículo

La semana pasada, a trevés de LinkedIn, se puso en contacto con nosotros un profesor que habíamos tenido anteriormente y nos comentó que le parecía interesante lo que estábamos haciendo, y que sería bueno que compartamos nuestra experiencia siendo tal vez más cercanos a los alumnos. Creo que a todos nos pasa, solemos conectar más fácilmente si se trata de alguien parecido a nosotros.

Genial dijimos nosotros, nos encanta sumar a la comunidad y agregar valor. Cómo ir a contar nuestra experiencia es algo que nos sucede de vez en cuando, dijimos “esto hay que profesionalizarlo”. No quería que lo único que hagamos era ir, contar qué habíamos hecho y listo. ESO NO APORTA VALOR.

Empezar a emprender

Ayer, nos juntamos por video llamada con mi compañero y de nuevo la duda, ¿qué tenemos para decir nosotros? A ver, acá es un dilema entre no sonar arrogante y tampoco aburrir al público, haciendo como que no tenemos nada relevante para contar.

Peloteando con el profesor, se nos ocurrió una idea. ¿Cómo es un emprendimiento por dentro? ¿Cómo comenzar a emprender?

Seguro les haya pasado. Están inquietos en su casa y dicen “quiero hacer algo pero ¿qué hago? ¿por dónde empiezo?” Esa es la pregunta que trae nuestra clase.

Historia de fracasos

Fran y yo tenemos 21 y 20 años respectivamente. Jóvenes, pero tenemos algunas anéctodas y emprendimientos que salieron muy mal, y así es como vamos a encarar nuestra presentación personal.

Normalmente, todo el mundo habla de su éxito, de lo bien que le fue haciendo tal o cual cosa. Creo que es algo que cada vez se ve más hoy en día y es todo lo contrario a sonar esperanzador. Para mí, incluso resulta angustiante. Las redes sociales se llenan de videos de personas mostrando lo que tienen.

Creemos que nuestra historia de emprendimientos no solo es graciosa, sino que también es cercana a lo que a todos nos pasa, fracasar.

Mi primer emprendimiento

Es difícil determinar cual fue, pero cuando lo pienso hay uno que se me viene rápidamente a la cabeza, el portal de empleos en WordPress.

Este fue mi primer intento, la primera vez que insistí, insistí e insistí para lograr algo que no funcionó, o al menos no como pensaba.

Mi idea era monetizar a través de Google Ads con anuncios en mi sitio de empleos, los cuales estaban de moda porque era pandemia y había mucha gente sin trabajo. Construí mi sitio web, lo cual no fue fácil. Yo no sabía nada de eso así que empecé a investigar cómo hacerlo. Miré cientos de tutoriales en YouTube hasta que por fin lo había logrado, tenía el sitio más feo de todos jaja! Si, era un poco feo.

En este primer emprendimiento, me di cuenta de que lo difícil no era hacer el sitio web, lo difícil era que alguien entrara a verlo. Un día por la noche, mi mamá me dijo””vale, te comparto un curso de SEO que están promocionando en un grupo de Wpp” ¿Qué!? Dije yo. ¿Que era el SEO? Alguna razón tuve para empezar con el curso y creo que luego de haberlo terminado entendí un poco de qué trataba el posicionamiento orgánico.

Eventos y networking

Cuando comenzamos en la universidad, mi profesora María Alegre nos habló sobre un club de emprendedores que, por alguna razón, había quedado en el olvido. Movidos por la idea de revitalizar este espacio, mis amigos y yo decidimos tomar la iniciativa. En una de nuestras primeras reuniones, surgió la pregunta sobre qué oradores podríamos invitar. Al principio, surgieron algunas ideas conservadoras, pero sentí que podíamos aspirar a más. Con esa motivación, propuse a mis amigos un desafío: “¿Por qué no intentamos traer a algunos de los CEOs más influyentes del país?” Esa misma semana, envié mensajes a través de LinkedIn y, para nuestra sorpresa, conseguimos como primeros speakers a Manuel Beaudroit, CEO y cofundador de Belo, y al CEO y cofundador de Agrotoken.

El club de emprendedores

Nuestros esfuerzos por construir una comunidad alrededor del club fueron graduales. Recuerdo que en nuestro tercer evento, solo asistimos tres personas. Sin embargo, la perseverancia dio sus frutos. Poco después, tuvimos la oportunidad de organizar un evento con Martín Migolla, referente en la universidad y una de las figuras más inspiradoras que hemos tenido el placer de escuchar. Ese día, la audiencia superó las 180 personas, un hito que nos llenó de orgullo y motivación.

Uno de nuestros mayores logros fue organizar “Tech Verse”, un evento que se llevó a cabo durante un día entero en la universidad, contando con más de 10 speakers y más de 200 asistentes. A pesar de los muchos desafíos, demostró el impacto y la relevancia que nuestro club había comenzado a tener dentro y fuera de la universidad.

LinkedIn y Marca personal

Otra de las lecciones valiosas que quiero compartir es sobre LinkedIn y la marca personal. Muchos de nosotros vamos a estar en cientos de empresas, vamos a pasar por miles de trabajos y vamos a conocer a cientos de personas. ¿Qué pasaría si pudiéramos apalancarnos en nuestra marca personal para crecer en cada uno de esos espacios? Seguramente, sería mucho más fácil, ¿cierto? Sin duda, debo destacar a Diego Noriega que, en una charla del club de emprendedores, nos lanzó una pregunta desafiante: “¿Cuántos posts hicieron este mes?” Algunos dijeron cero, otros uno, pero como máximo habían hecho tres posteos.

Actualmente, hacemos más de 20 posteos por mes, no solo en nuestro LinkedIn sino también en nuestro sitio web. Tener contactos, conectar con gente y, sobre todo, saber cultivarlos y usarlos, te abre un montón de oportunidades.

HARRANCAR

“¿Está mal escrito, cierto?” eso es lo que todos se preguntaron cuando mi compañero de la universidad, Matías, escribió ‘harrancar’ en el pizarrón a modo de broma. “Sí, Mati, está mal escrito”, dijimos todos, y él nos respondió: “Lo sé, pero arranqué. Arranqué con algo, empecé a hacer algo. Puedo equivocarme”. Todos empezamos a reírnos, pero sabiendo que lo que decía era cierto. Es preferible arrancar, es preferible hacer algo, a estar toda nuestra vida pensando en el miedo que tenemos de empezar a hacer lo que realmente queremos hacer.

Entonces, ¿por qué no arrancamos a postear hoy? ¿Por qué no nos hicimos el LinkedIn hace tres meses, en la charla con Diego? ¿Por qué no contactamos a esa persona que admiramos por LinkedIn y simplemente le enviamos un mensaje? ¿Por qué no empezamos con nuestro emprendimiento? ¿Por qué no hacemos lo que queremos hacer, a pesar de que nos vayamos a equivocar?

Frameworks

Otra de las lecciones más valiosas que he aprendido recientemente es sobre la importancia de los frameworks y las metodologías de trabajo. Respetar estas metodologías rigurosamente trae resultados a largo plazo. Optimizar tu tiempo, utilizar el calendar —ya saben lo que dicen: “lo que no está en el calendario no existe”— y otras herramientas como Notion, sin dudas, marca una diferencia frente a quienes no las utilizan.

Durante este tiempo, aprendimos sobre los OKRs, desarrollamos un sistema eficiente de reuniones y exploramos la metodología EOS. Puede parecer extraño disfrutar tener reuniones un viernes a las 7:30 de la mañana, habiéndote levantado a las 6:30, simplemente para llegar antes al lugar de la reunión. Obviamente, a nadie le gusta madrugar innecesariamente, pero te aseguro que estas metodologías harán que aprecies esos esfuerzos.

PROPOSITO

Finalmente, me gustaría hablar sobre el propósito, algo que realmente me planteé antes de sumarme a SquadS. En ese momento, ni siquiera imaginaba el desafío en el que me estaba metiendo. Recuerdo que realicé varias encuestas entre mis familiares para que me describieran cómo me veían, pidiéndoles que mencionaran tres características que creían que me identificaban. Después de reflexionar un poco, supe que este era el lugar donde quería estar.

Momentos de reflexión profundos que nos orientan hacia dónde vamos, qué queremos y por qué lo hacemos, son verdaderamente fundamentales. Estoy muy en contra de la superficialidad en las respuestas sobre nuestros propósitos. Cuando le pregunto a alguien, “¿Por qué haces eso?” y me responden “porque me da dinero”, me sorprende. ¿Y qué harás cuando ya tengas ese dinero? ¿Qué vas a hacer con esa riqueza? Esa es la cuestión del propósito: qué vas a hacer después de haber conseguido todo lo que quieres a nivel material.

Conclusión

Concluir este artículo de manera tradicional se siente un tanto forzado porque, sinceramente, no sé cómo va a terminar esta historia. No tengo certeza sobre cómo será recibida la clase, ni si lo que compartimos será útil para los estudiantes. Pero creo que esa incertidumbre es parte de lo que hemos intentado transmitir. Claro, es difícil condensar todo en un solo artículo. Me he quedado corto al hablar sobre otros emprendimientos, trabajos anteriores, mi propósito, y sobre las actividades continuas en Xplora, el club de emprendedores.

Espero que al leer esto, aquellos que asistan a la clase sientan que se ha añadido valor a su experiencia educativa, aunque sea mínimamente. Porque al final del día, ese es nuestro objetivo principal: aportar, aunque sea un poco, a la formación y el crecimiento de otros.

Keep reading!