Contextos y autoestima: Lo que toleras cuenta quién eras

El contexto que elegimos habla directo de cómo está nuestra autoestima en ese momento. Cuando yo acepto un trabajo que no quiero o me quedo en una relación que me incomoda, lo que estoy mostrando es cuánto me valoro de verdad. En la primera etapa en la que decidí vivir en Buenos Aires, me quedé en un hostel incómodo, solo porque pensaba que eso era lo que me tocaba y que con eso alcanzaba para mí. Con el tiempo entendí que esa elección, igual que el lugar donde vivimos y las decisiones que vamos tomando, deja en evidencia cómo nos vemos y cuánto nos reconocemos nuestro propio valor.

Contextos y autoestima: El hostel con camarotes que naturalicé

Naturalizar situaciones incómodas como vivir en un hostel sin nada de privacidad dice mucho de cómo estaba mi autoestima en ese momento. Acepté un hostel incómodo en Buenos Aires, y no fue por falta de opciones, fue porque hasta ahí llegaba lo que sentía que valía. Hoy veo clarísimo que la forma en la que eliges dónde dormir habla de cómo te miras a ti mismo.
Lo que aguantas suele mostrar con bastante precisión lo que crees que mereces. Cada vez que vuelvo a ese recuerdo, noto cómo mi autoconcepto se metió de lleno en esa decisión.

Contextos y autoestima: El trabajo que aceptaste y la relación que toleraste

  1. El tipo de trabajo que aceptamos muchas veces muestra el nivel al que nos estamos poniendo. Cuando alguien elige un empleo que no le convence del todo, suele ser porque siente que eso es lo que está a su alcance en ese momento, casi como si se ajustara a la idea que tiene de su propio valor.
  2. Aguantar relaciones que no suman también revela cómo está la autoestima. Resulta muy común quedarse en vínculos que no nutren, del mismo modo que se normaliza seguir en un lugar donde no se está bien, solo por costumbre o por no cuestionar si de verdad se merece algo mejor.
  3. Las decisiones de todos los días, ya sea sobre trabajo, vivienda o pareja, dejan ver cuánto confiábamos en nosotros. Esta costumbre de conformarnos nace de no parar a revisar qué necesitamos de verdad y de olvidar que nuestro tiempo y energía valen más de lo que solemos aceptar.
  4. «Lo que eliges sostener habla de cuánto te valoras». Esta idea muestra cómo la autoestima entra en juego directo en cada decisión sobre dónde ponemos nuestro tiempo y con quién lo compartimos.

Contextos y autoestima: Hoy me valoro más, y se nota hasta en dónde elijo quedarme

La autoestima cambia decisiones tan diarias como dónde dormir cuando viajamos. Antes, estar en Buenos Aires era sinónimo de aceptar cualquier hostel, incluso uno con camarotes y cero privacidad. Hoy, cuando empezamos a valorarnos en serio, ese tipo de cosas ya no pasa tan desapercibida: dejamos de normalizar lo incómodo. Elegir un lugar más cómodo para hospedarnos no se siente como un lujo exagerado, se vuelve una consecuencia lógica de cuánto nos cuidamos y del trabajo interno que venimos haciendo. Desde mi mirada, este tipo de giros se puede acelerar con formación y acompañamiento, como las capacitaciones de ALSER, que ahora están con un 25% de descuento (ALSER).

El lugar donde vivimos o paramos un par de días nos pega directo en la autoestima y en cómo decidimos. Elegir un hostel en Buenos Aires sin camarotes fue un recordatorio muy concreto de que esos “pequeños” cambios son, en realidad, señales potentes de autovaloración. Ajustamos nuestros hábitos cuando empezamos a registrar en serio dónde nos sentimos bien y seguros. Desde ahí, cada espacio se vuelve parte del aprendizaje de vida y nos deja más claro que elegir mejor tiene mucho más que ver con cómo nos vemos por dentro que con la plata que tenemos en el bolsillo.

Darme valor a mí mismo abrió la puerta a otras decisiones y a una manera distinta de mirar lo que elijo. Hoy, busco ambientes donde realmente pueda descansar y sentirme cómodo. La experiencia anterior en Buenos Aires fue una especie de espejo que me ayudó a entender que los lugares donde vivimos, y desde donde viajamos, son una muestra bastante directa de cómo nos percibimos. El crecimiento personal se nota cuando dejamos de repetir los mismos escenarios de siempre y empezamos a reconocer qué contextos suman de verdad a nuestra autoestima.

Las idas y vueltas a Buenos Aires me dejaron claro que cambiar hábitos no solo es posible, también se vuelve necesario si queremos sostener la autovaloración en el tiempo. No volvería a aceptar lo que antes daba por hecho, porque ahora entiendo el peso que tiene el entorno en cómo me siento conmigo mismo. Cerrar esa etapa y empezar a elegir otros lugares para quedarme es una señal sencilla, pero muy potente, de que estoy aprendiendo a valorarme cada vez más, y eso se termina notando en cada decisión que tomo.

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